Horizonte interior (1996) – Joaquin Gogorza

He llamado a esta escultura “Horizonte interior”. Es una especie de estela, que por tanto habla de la persona, y que tiene tres elementos: un cuerpo rectangular, un círculo y los cabrios lasalianos.

El cuerpo rectangular, vertical, un tanto irregular y con una fuerte textura, reflejo, de alguna manera, de la persona en sus diversas situaciones de esfuerzo, de duda, de fracaso, de superación, en resumen de crecimiento como persona.

 

En el interior, un círculo, pulido, que resalta frente a la textura basta del rectángulo. El círculo como símbolo de lo más íntimo de la persona. Y un círculo abierto, ¿rasgado?. Ese espacio sutil nos puede sugerir la idea de un horizonte. Horizonte en el interior de la persona. Nuestra vista se centra en esta ventana interior y tomamos conciencia de nuestra realidad como personas y como Hermanos y alabamos, damos gracias y renovamos nuestro compromiso.

Grabados en la estela, los cabrios del escudo lasaliano, como símbolo y llamada a permanecer unidos, “indivisa manent”, y asociados en la misión que da sentido a nuestra vida.