Desde hace bastante tiempo pensaba en realizar una escultura con dos elementos: una superficie ligeramente cóncava y elevada sobre el suelo y una pequeña estructura anclada en ella que recordara una construcción.
La superficie ligeramente cóncava, el hueco, símbolo de acogida, de actitud de aceptación como cuando juntamos y abrimos las manos en actitud de recibir lo que gratuitamente se nos da.
La pequeña estructura formada por tres elementos relacionados entre sí por su forma y su colocación y creando espacios recogidos y abiertos. No es casualidad que el conjunto nos recuerde a los cabrios de nuestro escudo lasaliano.
Estos dos elementos: el hueco ligeramente cóncavo y elevado y la construcción, son símbolos que pueden recordarnos nuestra vida de Hermanos: vivir en esperanza, abiertos a Dios como si todo dependiera de Él y a la vez trabajando a tope construyendo nuestra Comunidad y espacios de relación, de convivencia, de vida, para todos aquellos con los que trabajamos, nos relacionamos y a los que servimos, como si todo dependiera de nosotros.