Esta escultura está formada por dos elementos:
El cuerpo, por decirlo así, es una forma ovalada, incompleta, y con una superficie cóncava en una de sus caras y convexa en la otra. La superficie cóncava puede expresar lo profundo de la persona, su seno. La forma incompleta, lo que le falta por descubrir y construir a la persona.
Y desde lo profundo, desde el seno de la persona, surgen y se proyectan al exterior, hacia lo alto, esos dos elementos verticales con su forma arqueada que les da una sensación mayor de movimiento, de dinamismo. Ese dinamismo parece tensarse más al tener delante y observar la superficie convexa.
Desde lo hondo de la persona, un grito, una llamada y una determinación. Un canto de acción de gracias por lo ya vivido, un grito y petición de ayuda para seguir caminando y una llamada y un compromiso para mirar siempre más allá, a los nuevos retos, a las nuevas situaciones, con la vista y el interés puestos sobre todo en las personas … y a la trascendencia.