Como cualquier tipo de lenguaje, el de las formas, está abierto a diferentes sugerencias e interpretaciones. Yo te comento lo que he pretendido al realizar la escultura y algunas cosas que a mí me sugiere.
Hay una forma circular, abierta, que define un espacio interior. El círculo, en la simbología clásica expresa el nivel espiritual de la persona, su interioridad. Pero no es algo cerrado sino abierto, como la forma de entender la vida en relación con los demás, en búsqueda de nuevos horizontes.
Las dos formas que se elevan desde la base y ligeramente curvadas pueden dar la sensación de movimiento, de dinamismo, reforzando la idea de trascender la propia persona para ir al encuentro de aquellos a los que nos dedicamos y con los que convivimos y de Aquel que da sentido a nuestra vida.
Al ser dos formas que van creciendo a la par, puede sugerirnos también que no caminamos solos en ese empeño, que junto a nosotros y con nosotros caminan las personas que son importantes para nosotros, que nos ayudan y ayudamos a caminar y con las que encontramos razones para vivir.