He titulado a esta escultura “ Puerta y Aterpe”. Está formada por dos planos verticales curvos y una especie de cubierta superior. Los dos planos marcan o definen una dirección hacia el espacio abierto, la puerta, que se mantiene siempre abierta. Sobre ellos, la cubierta, creando un pequeño espacio – albergue.
Puerta y aterpe (albergue) son dos elementos que me parecen muy sugerentes.
La puerta marca el límite dentro – fuera, interior – exterior. En este caso la veo no como algo físico, externo, sino como una realidad y actitud personal. Es una puerta abierta por la que se puede entrar y salir, sugerencia e invitación a vivir con una actitud abierta a las personas, realidades y acontecimientos que nos rodean.
Según el punto de vista desde el que se mira la escultura, no se ve, a veces, la abertura de la puerta. Otras veces, según le ilumine la luz, se nota simplemente la luz que penetra por ella y que la presiente. Sugerencias también para nuestra forma de ser y nuestra relación con las personas. Aunque a veces nos parezca que no vemos la puerta, intuimos que está ahí, notamos la claridad y tenemos la certeza de que sigue abierta.
Sugerencia e invitación a salir de uno mismo para ver la realidad y dejarse conmover por ella y abrir nuestra puerta para dejar entrar y acoger a las personas que nos necesitan creando un espacio de paz y entendimiento en el que poder compartir y crecer juntos… Sin grandes palabras, con hechos concretos, gratuitamente.